domingo, 15 de agosto de 2010

El viejo topo marxiano

He estado bastante tiempo desconectado de este blog que estuvo a punto de desaparecer, por eso borré todas las entradas que ya había en él. Fue una crisis de la que creí me sería imposible recuperarme. Pero bueno, ya de regreso, y despues de un gran período de silencio vuelvo a escribir, y mi primer entrada de esta nueva etapa trata precisamente de eso: El silencio y la labor filosófica.

Se dice que el silencio es un período de crecimiento interno, en que las ideas, al igual que en la metáfora del viejo topo de Marx, se mueven bajo la superficie, creciendo y nutriéndose, esperando el momento de salir a la luz. Sólo el ojo atento puede advertir la presencia de este topo cuyos movimientos son hasta cierto punto impredecibles.

Un buen día el topo sale a la luz y se enfrenta con una realidad muchas veces hostil. Si el topo no es lo suficientemente fuerte para vivir con y en esa realidad, vuelve al subsuelo para fortalecerse y adecuarse. En ocasiones, el filósofo se aventura y saca el topo de su madriguera antes de tiempo, y lo que es peor, lo forza para que permanezca afuera, intentando que la realidad sea condescendiente con él o incluso que se someta a él.

El anterior no es el único problema, pues si lo anterior fuera del todo cierto, llegaría un momento en que las ideas filosóficas se adecuasen al mundo y pudieran dar cuenta efectivamente de él, sin embargo, la historia nos ha legado un sinfin de ideas filosóficas que no terminan de aprehender al mundo, y esto es porque la realidad misma no es estática y con cada nueva articulación histórica-social, surgen nuevos problemas que la filosofía debe resolver. Por ello, los topos que alguna vez fueron aptos para vivir en la superficie mueren cuando no se percatan de los cambios paulatinos de la realidad. Es entonces cuando existe la necesidad de que nuevos topos se conciban dentro de la tierra. No obstante, si estos topos no se nutren de ciertas cualidades o incluso fragmentos de los viejos topos que aun son útiles para dar cuenta del mundo, la filosofía no tendría un avance progresivo y estos jóvenes topos serían igual o más vulnerables que los viejos y cadáveres que poblan la superficie. He aquí la importancia del carácter histórico de la filosofía.

Ahora bien, el joven topo debe ser muy selectivo con respecto a la fuente de la que se nutre, pues, al intentar dogmáticamente devorar íntegramente a un viejo siguiendo el principio escolástico de autoridad, corre el peligro de morir en un período mucho más corto del que hubiera tomado si tan sólo hubiera elejido alimentarse de las partes útiles de aquel.

Si bien hasta el momento la existencia de estos topos puede parecernos simpática, para la mayor parte de la humanidad, o bien pasa desapercibida o no se le presta la atención debida porque se ignora el poder que las ideas filosóficas tienen para transformar la realidad, y esto es en gran medida consecuencia del descuido del filósofo quien, al no proporcionarles las herramientas adecuadas, las vuelven incapaces de transformar el mundo. Este carácter ha sido muchas veces intencional mientras que en otras ha sido simplemente un descuido o el producto de una subestimación de la realidad. Peor aún es el caso de los filósofos que han renunciado por completo a la relación efectiva entre pensamiento y realidad material, volviendo a su filosofía un mero juego del lenguaje.

En fin, la filosofía que pareciera morir en muchos aspectos tiene mucho que dar y es la labor de los que nos dedicamos a esto hacerla llegar a la humanidad en su conjunto, pues la filosofía es, desde sus orígenes, una actividad humana colectiva y sólo de nosotros (los estudiosos de la filosofía) depende que siga manteniendo ese carácter de colectividad y los medios electrónicos pueden ser la herramienta adecuada.

Luis Enrique Castillo Jiménez

Dejen sus comentarios. Hagamos de esto un gran foro de discusión

4 comentarios:

Ricko dijo...

Interesante mi buen amigo, dejame decirte que unicamente me faltaria leer la metáfora del viejo topo de Marx, sin embargo, comprendo de groso modo tu idea. Continua publicando mas seguido para todos nosotros lectores de este blog.

Suerte y sigue adelante (la suerte es el conjunto de la preparación con la oportunidad) Tu amigo Ricko

vero dijo...

como siempre es un placer leer lo que escribes. desafortunadamente no conosco la metáfora y bueno, no entiendo del todo (ya sabes soy algo lentita), sin embargo, comparto tu preocupacion por la difusion de la filosfia.
ademas me alaga que compartas esto conmigo. sabes que te kiero.

Anónimo dijo...

He leido muchos bloogs y no me han gustado pero el tuyo es mucho muy especial por que tienes una pasion que trasciende las letras y te conecta si de eso se trata la filosofia vas por el camino indicado suerte

Ruiz dijo...

Hola, no creo que los topos pasen desapercibidos, más bien creo que de manera inconsciente están en el ambiente y sin saberlo, eso sí, el pueblo se nutre de ellos. He discutido con alumnos sobre la necesidad de educarse (aquí siguen a Nietzsche sin saberlo, nihilistas perdidos); o he hablado con gente sobre el amor que casi me han contado las teorías de Platón sin haberlo leído nunca. Con respecto al tema que plantea, estoy totalmente de acuerdo con la distancia existente entre la filosofía y la realidad por parte de muchos. Ahora estoy leyendo a Etieene Gilson y su EL ESPÍRITU DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL, que a pesar de ser magnífica, se encuentra un poco en las alturas. Leyéndole me ha venido una lectura a la mente: EL FILÓSOFO IGNORANTE de Voltaire que va en su misma línea de pensamiento. Saludos y gran blog.